Crecimiento
de la mujer a través de la historia
Introducción.
La mujer toma
parte importante tanto como en el aspecto económico, político, científico,
social, laboral, etc. Esta presente todos los días en todos lados y aun así se
les discrimina por ser inferior al género o puesto, lo cual es totalmente falso
tal vez no en la fuerza pero si en otros ámbitos como: científico, artístico
cultural entre otros, por lo cual nosotros presentaremos argumentos que
favorezcan a las mujeres como tales.
Objetivo.
Valorar más a
la mujer y saber que es tan capaz de hacer coas que los hombres también hacen
Que haya equidad tanto en la escuela como en
la calle en la casa como trabajo
Ser más
respetuosos y no tratar mal a las mujeres
Que las
mujeres vean que son capaces de hacer muchas cosas y lograr sus metas y no
denigrar al género femenino
Derecho al voto
Se dedicaron a difundir ideas revolucionarias, fueron espías, correos y
enfermeras, consiguieron ayuda para la población civil y colaboraron en la
redacción de proyectos y planes. Realmente fue una contribución activa e
importante. Tradicionalmente se ha dicho que las que participaron, lo hicieron
para ayudar a sus hijos y esposos, que su lucha fue callada y desinteresada,
pero es muy probable que ellas hayan sentido que su situación mejoraría en el
momento que las cosas cambiaran en el país. A fines de 1916, Hemilla Galindo,
secretaria particular de Venustiano Carranza, envió al constituyente un escrito
en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres argumentando lo
siguiente:
“Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes se aplican por igual a hombres y mujeres: la mujer paga contribuciones, la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón”.
Eran argumentos coherentes con el liberalismo político del
constitucionalismo que, en las Adiciones al Plan de Guadalupe de 1914, se había
comprometido a: “asegurar a todos los habitantes del país la efectividad y el
pleno goce de sus derechos y la igualdad ante la ley”.
Sin embargo, al redactarse la Constitución de 1917 nos encontramos con que,
al discutirse la petición, se decidió -sin mucha discusión- negar a las mujeres
los derechos políticos argumentando:
“[...] en el estado en que se encuentra nuestra sociedad [...] las mujeres no sienten la necesidad de participar en los asuntos públicos, como lo demuestra la falta de todo movimiento colectivo en este sentido”.
Sin embargo nos podemos percatar que era a ellos –a los congresistas
varones–, a quienes no les interesaba que las mujeres obtuvieran el derecho a
votar ya que temían que se rompiera la “unidad familiar”, un argumento que 35
años después esgrimieron algunos diputados que también estaban en contra de la
medida. Temían que con “el avance de la civilización”, las mujeres se
interesaran por asuntos ajenos a sus hogares y sus familias y los abandonaran,
por eso había que mantenerlas fuera del juego democrático. Los constituyentes
hicieron un diagnóstico de la situación de las mexicanas y las dejaron
entregadas a su propia suerte. Por un lado, les negaron el derecho al sufragio,
y por otro, no hubo una propuesta consistente para sacarlas fuera del círculo
restringido del hogar y educarlas políticamente. Esta postura generará un
déficit histórico respecto a la educación cívica de las mujeres y se reflejará
en el futuro comportamiento electoral y en su pasividad en el ámbito político.
De esta forma, la negación del sufragio femenino basada en la supuesta incapacidad de las mujeres para el ejercicio ciudadano, fue una argumentación parcial que no consideró que parte de la población masculina tampoco tenía una educación cívica suficiente como para ejercer la ciudadanía con plena conciencia. Así, el Artículo 34 de la Constitución quedó redactado de la siguiente forma:
“Son ciudadanos de la República todos los que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos:
I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y
II. Tener un modo honesto de vivir”.
El 23 de enero de 1917, el artículo se redactó en masculino; las mujeres
fueron omitidas, es decir, no fueron tomadas en cuenta en la redacción. Tres
días después, el día 26, en la sesión del Congreso constituyente, Félix
Palavicini advertía del peligro que implicaba esta omisión:
“El dictamen dice que tienen voto todos los ciudadanos,
está el nombre genérico; esta misma redacción tenía la adición que existe en la
Constitución del 57 y que se conserva hoy, y yo deseo que aclare la Comisión en
qué condiciones quedan las mujeres y si no estamos en peligro de que se
organicen para votar y ser votadas”.
Yucatán fue el primer estado que reconoció el sufragio femenino, tanto en el ámbito municipal como estatal, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto (1922-1924). Así, en 1923, hubo tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto -hermana del gobernador-, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos. En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925. Sin embargo, durante el gobierno de Rafael Nieto la ley había sido derogada (1926). En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.
Para finales de la década –en 1929–, con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), se redactó su Declaración de Principios y en su primer punto decía: “… ayudará y estimulará paulatinamente el acceso de la mujer mexicana a las actividades de la vida cívica…”. De esta manera, las mujeres podían suponer que en un futuro podría haber un cambio en la posición gubernamental en relación a su participación en la vida cívica del país. Ese cambio no se dio sino hasta la segunda mitad de los años treinta, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando el tema volvió a tomarse en cuenta. En 1937 Cárdenas afirmó que: “En México el hombre y la mujer adolecen paralelamente de la misma deficiencia de preparación, de educación y de cultura, sólo que aquel se ha reservado para sí derechos que no se justifican”. Ante esta declaración las mujeres organizadas nombraron a Soledad Orozco (miembro del PNR) como candidata a diputada por León, Guanajuato y a Refugio García (integrante del FUPDM) por Uruapan, Michoacán. Esto causó revuelo ya que se declaró que para que ellas pudieran participar en las elecciones, era necesario reformar primero la Constitución. Las mujeres del Frente se movilizaron: organizaron mítines, manifestaciones, conferencias, llegaron a amenazar con quemar el palacio nacional y también iniciaron una huelga de hambre frente a la casa del presidente Cárdenas. Ante esta presión, en agosto de 1937, él prometió enviar al Congreso una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 constitucional.
Yucatán fue el primer estado que reconoció el sufragio femenino, tanto en el ámbito municipal como estatal, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto (1922-1924). Así, en 1923, hubo tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto -hermana del gobernador-, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos. En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925. Sin embargo, durante el gobierno de Rafael Nieto la ley había sido derogada (1926). En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.
Para finales de la década –en 1929–, con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), se redactó su Declaración de Principios y en su primer punto decía: “… ayudará y estimulará paulatinamente el acceso de la mujer mexicana a las actividades de la vida cívica…”. De esta manera, las mujeres podían suponer que en un futuro podría haber un cambio en la posición gubernamental en relación a su participación en la vida cívica del país. Ese cambio no se dio sino hasta la segunda mitad de los años treinta, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando el tema volvió a tomarse en cuenta. En 1937 Cárdenas afirmó que: “En México el hombre y la mujer adolecen paralelamente de la misma deficiencia de preparación, de educación y de cultura, sólo que aquel se ha reservado para sí derechos que no se justifican”. Ante esta declaración las mujeres organizadas nombraron a Soledad Orozco (miembro del PNR) como candidata a diputada por León, Guanajuato y a Refugio García (integrante del FUPDM) por Uruapan, Michoacán. Esto causó revuelo ya que se declaró que para que ellas pudieran participar en las elecciones, era necesario reformar primero la Constitución. Las mujeres del Frente se movilizaron: organizaron mítines, manifestaciones, conferencias, llegaron a amenazar con quemar el palacio nacional y también iniciaron una huelga de hambre frente a la casa del presidente Cárdenas. Ante esta presión, en agosto de 1937, él prometió enviar al Congreso una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 constitucional.
LA APROBACIÓN
El 1º de septiembre de 1937 en su Informe al Congreso, el mandatario defendió su propuesta argumentando que las mujeres no sólo habían alcanzado ya una igualdad en los aspectos civil, económico y educativo con respecto a los varones, sino que, justamente gracias a esta situación de igualdad, las ideas revolucionarias se habían arraigado tanto en la conciencia de los ciudadanos, que no existía el peligro de que las fuerzas conservadoras del país, ejercieran una influencia peligrosa en las mujeres.
Por otro lado, defendía la supuesta ignorancia femenina para decidir sobre
las luchas democráticas, criticando a los hombres que se olvidaban de su propia
ignorancia cuando llegaba el momento de juzgar la de la mujer.
La iniciativa pretendió que el artículo estableciera:
“Son ciudadanos de la República todos los hombres y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos:
I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y
II. Tener un modo honesto de vivir”.
En los considerandos que envió Lázaro Cárdenas junto con la iniciativa,
repitió los conceptos que expuso ante el Congreso, manejando básicamente la
idea de que el voto debía otorgarse a las mujeres para que éstas ocuparan un
plano de igualdad con los hombres, lugar que se habían ganado por su
participación en las actividades del país.
En los considerandos que envió Lázaro Cárdenas junto con la iniciativa,
repitió los conceptos que expuso ante el Congreso, manejando básicamente la
idea de que el voto debía otorgarse a las mujeres para que éstas ocuparan un
plano de igualdad con los hombres, lugar que se habían ganado por su
participación en las actividades del país.
La iniciativa se turnó a la Cámara de Diputados y se aprobó de inmediato
por unanimidad. En el dictamen que los legisladores enviaron a las Comisiones
de Gobernación y Puntos Constitucionales apoyando la medida, afirmaban que en
todo régimen democrático los individuos son iguales ante la ley, y dado que se
había aceptado que la mujer era igual al hombre tanto mental como moralmente,
era por lo tanto necesario reconocer esta igualdad desde el punto de vista
social y político, esto es, otorgándoles los derechos de ciudadanía.
Sin embargo, a pesar de esta duda, los diputados enviaron el dictamen aprobatorio
de la iniciativa presidencial a los senadores quienes también la aprobaron, y
para diciembre del mismo año de 1937 se envió a las Legislaturas de los estados
donde se aceptó en septiembre de 1938. El trámite estaba por terminar, faltaba
solamente la declaratoria correspondiente y la publicación en el Diario
Oficial.
Cárdenas empezó a recibir felicitaciones de grupos nacionales e
internacionales; las mexicanas empezaron a dar por un hecho su calidad de
ciudadanas, estaban encantadas y se convirtieron en propagandistas del proyecto
político de Cárdenas y en sus aliadas.
Al parecer, todo estaba listo, en cualquier momento se publicaría el decreto en el Diario Oficial, pero el trámite no prosperó, se pospuso durante todo el periodo. Soledad Orozco recuerda:
“Tenían miedo que si nos daban el voto a las mujeres, íbamos a votar por Monseñor Luis María Martínez que era el obispo de la época [...] los hombres decían: vienen las mujeres y nos van a hacer a un lado, ya con la fuerza política de ellas pues nos van a pegar muy duro y ya no vamos a poder hacer de las nuestras”.
Presumiblemente, en esos momentos no le convenía al partido oficial que las
mujeres votaran en las siguientes elecciones porque supusieron que ellas,
tradicionalmente católicas e influidas por la Iglesia, apoyarían al candidato
del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), el general Juan
Andrew Almazán, opositor de Ávila Camacho. La misma Adelina Zendejas afirmaba:
“(…) se temió que las fuerzas contrarrevolucionarias manejaran el voto
femenino”.
Tenía razón, pues había
un déficit histórico difícil de subsanar. Las fuerzas progresistas no habían
hecho un trabajo intenso con las mujeres, en cambio la derecha demostró esta
preocupación que se reflejó en el gran número de amas de casa que apoyaron a Almazán.
En junio de 1940, la Comisión Electoral del PRUN publicaba en el periódico
Excélsior un desplegado que demuestra este trabajo:
“Mujer mexicana: el gobierno te ha negado derechos políticos porque la imposición sabe que tu no venderías por ningún precio el porvenir de tus hijos [...] porque los diputados comprenden muy bien que tu intuición infalible te convierte en enemiga implacable del comunismo que prostituye tu hogar. Tu revancha consistirá en hacer valer tus derechos de mexicana, de mujer, de madre, de esposa, de amante, de hermana, por conducto de los hombres que amas y sobre los que puedes influir. No olvides que tu patriotismo consiste en salvar la dignidad de los ciudadanos de tu familia, haciendo que voten por Almazán [...]”
El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Esto fue el resultado de un largo proceso que había comenzado muchos años atrás y que aquí explico. Durante la Revolución mexicana, la incorporación de las mujeres fue importante, no sólo como acompañantes de los hombres y realizando sus tareas tradicionales (lavar, cocinar y cuidar a sus hijos, entre otras), sino que también tuvieron actividades militares
Época importante para la mujer
LAS ADELITAS
Adelita fue una legendaria mujer que participó en
la Revolución Mexicana en 1910. La Adelita verdaderamente existió. Hay quien
sostiene que su nombre real era Altagracia Martínez, perteneciente a la clase
alta en la Ciudad de México. Simpatizante de la Revolución se une a la misma,
siendo bautizada con el nombre de “Adelita” por el General Francisco “Pancho
Villa” y el General Rodolfo Fierro. También es conocida como Marieta Martínez.
Al parecer fue asesinada por mandato de Pascual Orozco. Sin embargo,
actualmente el término “Adelita” se usa para referirse a todas aquellas mujeres
soldado que participaron en dicho movimiento armado.
Las mujeres identificadas como “Adelita” en el
período de la Revolución Mexicana, eran parte fundamental de ese movimiento
social y tenían funciones de enfermeras, despachadoras de trenes, correos,
espías, enlaces, abastecedoras de armas, telegrafistas, propagandistas de las
ideas revolucionarias, combatientes y ocupando puestos de mando, también
estaban las coronelas entre ellas encontramos a Carmen Alanís la cual se
levantó en armas en Casas Grandes, Chihuahua y participó en la toma de Ciudad
Juárez con 300 hombres a su mando, la Coronela Juana Gutiérrez de Mendoza y, la
China que comandaba un batallón formado por las viuda, hijas y hermanas de los
combatientes muertos, finalmente está Dolores Jiménez y Muro, Coronela
Redactora del Plan Político y Social que desconoció al régimen porfirista ;
redactora del diario liberal “Diario del hogar” y participante de “Las Hijas de
Cuauhtémoc.
Idealizada en la mayoría de las películas
mexicanas, éstas no reflejan su pobreza, sumisión y sufrimientos; es, hoy, en
día, inspiración de nuestras niñas, que en las escuelas se transforman en a delitas
por un día para recordar el inicio de la gesta revolucionaria de 1910.
¿Cuántas de ellas habrán muerto o quedado lisiada?
Mujeres que pasaron a la historia a través de las películas mudas, o
fotografías mostrando la dureza de sus rostros, producto de vivir en medio de
la crueldad de la guerra, por estar con el compañero, elegido con libertad
Otro hecho dejado de lado por la historia oficial
es que, en 1911, en medio del polvo, los ferrocarriles y las balas, poco más de
mil mujeres, lideradas por la organización Amigas del Pueblo, que apoyaba a
Madero, firmaron un documento dirigido al presidente interino Francisco León de
la Barra para pedir el derecho al voto. La exigencia no se planteó de manera
frívola, se sustentó con el argumento de que la Constitución de 1857-vigente en
ese momento-, no prohibía explícitamente ese derecho, por lo que les era
permitido ejercerlo. Esta lucha continuó hasta la administración del presidente
Adolfo Ruiz Cortínez, en los 50.
El énfasis eran los derechos políticos en cuanto el
derecho al voto de las mujeres. Derivado de ello en 1924 en el Estado de San
Luis Potosí se aprobó el voto de las mujeres en las elecciones municipales en
1925 en el Estado de Chiapas se concedió a la mujer de los 18 años de edad en
adelante los mismos derechos políticos del hombre. Entre 1923 y 1925 en Yucatán
y Tabasco se concede la igualdad jurídica a la mujer para votar y ser votada en
puestos de representación popular, esto permitió el inicio de las primeras
diputadas locales como Fidelia Brindis, Elvia Carrillo Puerto y Hermila
Galindo, en 1924 Rosa Torres se erige la primera Presidenta Municipal de
Mérida.
Mujeres importantes
1. Sor Juana Inés de la Cruz
La obra escrita de la Décima Musa es considerada uno de los trabajos pioneros del feminismo. Desde su desprendimiento del deber del matrimonio y su interés por el conocimiento, Sor Juana rompió los esquemas de la mujer de su época, y se enfrentó a la negativa del acceso a la mujer a la educación superior.
La obra escrita de la Décima Musa es considerada uno de los trabajos pioneros del feminismo. Desde su desprendimiento del deber del matrimonio y su interés por el conocimiento, Sor Juana rompió los esquemas de la mujer de su época, y se enfrentó a la negativa del acceso a la mujer a la educación superior.
Sor Juana
se vio involucrada en una disputa teológica a causa de una crítica privada que
realizó sobre un sermón del reconocido predicador jesuita: Antonio Vieira, que
fue publicada por el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el
título: Carta atenagórica,
misma que la prologó con el seudónimo de Sor Filotea, haciendo a Sor Juana la
recomendación de dejar a las “humanas letras” y se dedicase en cambio a las
divinas, de las que, de acuerdo con él, sacaría más provecho, lo que provocó la
reacción de la poetisa a través del escrito Respuesta
a Sor Filotea de la Cruz, en el que defendió su labor intelectual y
reclamó los derechos de la mujer a la educación.
2. Florinda Lazos de León
En 1934,
Carlos Riva Palacio, líder del Partido Nacional Revolucionario, convoca a la
formación del sector femenino del partido. Las principales asociaciones de
mujeres que se suman a las filas del PNR son, entre otras, el Bloque Nacional
de Mujeres Revolucionarias (creado en 1929), presidido por Florinda Lazos León.
Florinda participó de manera importante en la Revolución Mexicana en la lucha
por la igualdad en México. Fue enfermera y diputada, participó en la
organización de grupos campesinos de mujeres y formó parte en el surgimiento
del Primer Congreso de Obreras y Campesinas de Chiapas (1919). Fue, además,
directora de una publicación feminista en 1926.
Preocupada por los conflictos sociales realizó varios trabajos socioculturales para las poblaciones indígenas chiapanecas. Colaboró en el Instituto de Ciencias y Artes (1952), también tuvo a su cargo el teatro guiñol en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista Tzetzal-Tzotzil de San Cristóbal de las Casas (1956-1957). Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores (1954-1955), redactora en el Instituto Nacional Indigenista y dirigió el área de Información y Prensa de la Universidad Nacional Autónoma de México y secretaria del Pen Club.
Una de sus
principales aportaciones al feminismo está en su tesis doctoral Sobre la cultura femenina
(UNAM, 1950) en la que critica la filosofía tradicional y la forma en la que la
cultura margina a la mujer y está regida por cánones masculinos:
Ellos
holgadamente atraviesan para desembocar en un mundo luminoso, sereno, altísimo.
Incomparablemente mejor que el que yo habito (…) El mundo que para mí está
cerrado tiene un nombre, se llama cultura. Sus habitantes son todos ellos del
sexo masculino”.
(…)”Mi mente femenina se siente por completo fuera de su centro cuando trato de hacerla funcionar de acuerdo con ciertas normas inventadas, practicadas por hombres y dedicadas a mentes masculinas.
(…)”Mi mente femenina se siente por completo fuera de su centro cuando trato de hacerla funcionar de acuerdo con ciertas normas inventadas, practicadas por hombres y dedicadas a mentes masculinas.
4. Elvia Carrillo Puerto
La también llamada Monja Roja del Mayab fue una de las mujeres lideresas
feministas más importantes en México quien luchó activamente para lograr el
sufragio femenino. Fue hermana del caudillo Felipe Carrillo Puerto; miembro del
partido Socialista del Sureste y sus acciones comprenden, también, los
esfuerzos por la libertad sexual y el divorcio. Fundó la primera organización
de mujeres campesinas (1912) y organizó el Primer Encuentro Feminista de
Yucatán (1915). En 1923 fue electa Diputada en el Congreso de Yucatán, lo que
la convertiría en la primera mujer mexicana en ostentar un cargo de este tipo
. VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN MÉXICO
Las prácticas violentas en
el marco de las relaciones conyugales y las respuestas Asumidas. El “hombre
cabal” debe cumplir las expectativas de masculinidad que implican el mantener
la obediencia de la esposa y un número de hijos varones como descendencia que
reemplazará al padre como fuente de autoridad, quien pegará “con razón” siempre
y cuando la mujer no lo obedezca, sea infértil y no realice la mayor parte de
las tareas domésticas, por ejemplo.
La mujer migrante comparte con la indígena la posición de
vulnerabilidad extrema de la cual ya comentamos. La creciente presencia de la
mujer mexicana como sujeto migratorio (sobre todo de forma indocumentada) hacia
Estados
Unidos, los momentos
históricos que marcan un parte aguas en su nuevo perfil y algunas formas y
expresiones de la violencia que sufren, que incluye la violación a sus Derechos
Humanos, son analizados en el artículo de Ofelia
Woo, “Abuso y violencia a
las mujeres migrantes”, en su intento por cruzar la
Frontera Norte del país.
Otro tipo de violencia
también muy común de la que suelen ser objeto es el tema del siguiente
artículo, que centra más bien su atención en la mujer que migra desde la
Frontera Sur: “Violencia sexual: el caso de las migrantes centroamericanas en
la Frontera Sur”. En este análisis, Olivia Ruiz desglosa desde los riesgos que
afrontan al dejar su hogar sin documentos y dirigirse hacia un país distinto y
lejano, hasta los atracos y atropellos de los que son objeto por su condición
específica de género, las características de este tipo de abuso y los contextos
de las estructuras y relaciones de poder que existen en particular en su
tránsito por esta frontera.
El feminicidio en Ciudad
Juárez, tema sobre el que se han formulado varios planteamientos, no podía
estar ausente en una recopilación de trabajos sobre las cuestiones relativas a
la violencia en el país. En “Homenaje a las mujeres muertas en Ciudad Juárez”,
Elena Azaola intenta reconstruir algunos elementos para explicar el asesinato
indiscriminado e impune6 que ha sacudido a Ciudad Juárez desde 1993 con un
número que a la fecha alcanza el aproximado de 284 mujeres asesinadas y otras
45 desaparecidas con la condición general de ser migrantes, pobres, que
habitaban en lugares de alto riesgo, y que mayoritariamente trabajaban en
maquiladoras manejadas por corporaciones multinacionales, entre otras
características.
La
importancia de la mujer
La importancia
de la mujer resulta
tan trascendente que se torna complejo y virtualmente imposible de describir
con las limitaciones que impone el vocabulario. Desde una restricción puramente biológica, la mujer es la persona de
sexo femenino, definido a partir de la presencia de dos cromosomas X en las
células somáticas. Sin embargo, en un contexto más amplio, la concepción global
de lo femenino excede las fronteras de la biología y discurre por caminos históricos, conductuales y
culturales, que permiten un abordaje diferente de la mujer en la sociedad
occidental de nuestros días desde Importancia
Más allá de la sorprendente diversidad que caracteriza a las naciones y los pueblos del mundo,
se reconoce desde tiempos históricos una gran diferencia en el rol cultural de mujeres y varones que
se hizo manifiesta hasta fines de la Edad Moderna. A partir de entonces, la
participación de la
mujer en distintas tareas que se encontraban reservadas para
los hombres se vio acompañada de una progresiva tendencia a la igualdad de derechos y de oportunidades, que ha llegado a su
expresión más trascendente desde la segunda mitad del siglo veinte.
Así, el papel de la mujer en los años
actuales se reparte entre ámbitos que conciernen en forma prioritaria a la
feminidad, como la maternidad y la crianza de los niños, por un lado, y
aquellas condiciones que surgen de la mayor presencia en áreas profesionales,
docentes, políticas y directivas. Este doble desempeño da lugar a algunas
consecuencias deletéreas, como un porcentaje de casos de estrés más elevado y
el surgimiento de conflictos en la esfera psicológica.
Acaso uno de los signos más destacados de los
cambios en la participación de la
mujer en la actualidad consiste en su presencia en el ámbito
político, tras siglos de negación de la posibilidad del sufragio y de la elección de gobernantes. Este
avance ha permitido un crecimiento de la cantidad de legisladoras en numerosas
naciones y, asimismo, el acceso a puestos gubernamentales relevantes de muchas
mujeres en todo el planeta.
Por consiguiente, reducir la importancia de la mujer a
un único aspecto consiste en una verdadera minimización. Cualquier enfoque del
tema resultará en todos los casos tan sólo una sutil expresión de la totalidad
de esta realidad compleja, cambiante y en franco crecimiento hacia un mejor
escenario futuro.
LAS MUJERES INDEPENDIENTES DE HOY
UNA MUJER INDEPENDIENTE YO LA DEFINIRIA COMO “LAS CHICAS QUE LES GUSTA HACER LAS COSAS POR SI MISMAS”, Y QUE NO DEPENDENDEN DE NADIE PARA REALIZAR ALGO
LA INDEPENDENCIA ES UNA FORMA DE LIBERACIÓN EN EL SIGLO 21, BIEN PIENSO QUE ELLAS SON ASI POR SU EDUCACIÓN O ELLAS MISMAS SE HAN CRIADO CON CIERTO DESAGRADO HACIA LA TÍPICA IMAGEN DE AMA DE CASA Y ESE ODIO ES LO QUE LES LLEVA A UNA INDEPENDENCIA TOTAL.
BIEN ESTE TEMA LO CONSIDERE IMPORTANTE YA QUE LAS MUJERES DE HOY EN DIA OPTAN POR LA INDEPENDENCIA CREO YO QUE LAS PRINCIPALES RAZONES QUE COMPARTEN SON DE LAS MISMAS CARACTERISTICAS COMO ES NO DEPENDER DE UN HOMBRE NOVIO, MARIDO, QUIEREN SER LIBRES, HACER COSAS, FORMAR UN FUTURO SIN NECESIDAD DE LA AYUDA DE SUS PADRES Y SOBRESALIR EN LA SOCIEDAD, YA NO ES COMUN PENSAR A LA ANTIGUA AHORA EXISTE LA MUJER QUE SE DESEMBUELVE EN TODO Y COMPROBADO ESTA.
MUCHAS DICEN QUE QUIEREN ESO PERO SOLO LAS QUE REALMENTE SON MUJERES INDEPENDIENTES SON LAS QUE CUMPLEN LOS REQUISITOS DE VIVIR SOLAS, ELLAS QUIEREN SU ESPACIO, SU CASA, DECORARLA A SU GUSTO, TENERLA A SU GUSTO Y POR LO TANTO INTENTARÁN CUANTO MENOS TENER UN PISO PARA ELLAS SOLAS.
TAMBIEN LAS MUJERES DEPENDIENTES QUE ASCIENDEN EN EL TRABAJO, AQUELLA QUE TRABAJA PARA NO DEPENDER DE NADIE, QUIEREN UNA BUENA ESTABILIDAD ECONÓMICA YA QUE ESTA A DÍA DE HOY ES LA ÚNICA CAPAZ DE DAR INDEPENDENCIA
Conclusión.
La conclusión seria, que las mujeres son tan capaces de inventar algo, descubrir cosas, vivir libres etc. pero no si no hay equidad, obviamente los hombres y las mujeres jamás serán iguales porque nosotros mismo con nuestros actos y actitudes lo decimos, porque se discrimina a la mujer porque le gustan los carros y el futbol o al hombre por jugar con muñecas o que le guste el rosa eso es discriminación por eso no se llega a la equidad, por todos esos estereotipos que tenemos en la sociedad, porque no podemos aceptar a las personas con sus gustos, porque, no hay gustos raro o diferentes solo preferencias, la igualdad de género solo se toma para lo político, judicial pero no para lo más simple como los gusto. Lo que queremos es que se valoren a las mujeres como un genero igual y no el más débil lo demás es de añadidura pero eso ya va por cada quien.
Bibliografía
Derecho
al voto- Dyckla http://ciudadania-express.com/2008/10/17/la-historia-del-voto-femenino-en-mexico/
Época
más importante para la mujer -Fátima
Mujeres
importantes –Noemí
http://culturacolectiva.com/las-ocho-feministas-mas-importantes-en-la-historia-de-mexico/
Abuso
contra la mujer-Hannia
http://www.catedradh.unesco.unam.mx/SeminarioCETis/Documentos/Doc_basicos/5_biblioteca_virtual/7_violencia/17.pdf
Importancia
de la mujer en la actualidad Isaack
http://www.yucatanonline.com/200807152526/Nacional/LAS-ADELITAS-DE-LA-REVOLUCION.html
Mujer
independiente-Daniela http://yesve.tumblr.com/
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