martes, 1 de julio de 2014

Crecimiento de la mujer a través de la historia


Crecimiento de la mujer a través de la historia

Introducción.

La mujer toma parte importante tanto como en el aspecto económico, político, científico, social, laboral, etc. Esta presente todos los días en todos lados y aun así se les discrimina por ser inferior al género o puesto, lo cual es totalmente falso tal vez no en la fuerza pero si en otros ámbitos como: científico, artístico cultural entre otros, por lo cual nosotros presentaremos argumentos que favorezcan a las mujeres como tales.

Objetivo.

Valorar más a la mujer y saber que es tan capaz de hacer coas que los hombres también hacen

 Que haya equidad tanto en la escuela como en la calle en la casa como trabajo

Ser más respetuosos y no tratar mal a las mujeres

Que las mujeres vean que son capaces de hacer muchas cosas y lograr sus metas y no denigrar al género femenino

Derecho al voto

Se dedicaron a difundir ideas revolucionarias, fueron espías, correos y enfermeras, consiguieron ayuda para la población civil y colaboraron en la redacción de proyectos y planes. Realmente fue una contribución activa e importante. Tradicionalmente se ha dicho que las que participaron, lo hicieron para ayudar a sus hijos y esposos, que su lucha fue callada y desinteresada, pero es muy probable que ellas hayan sentido que su situación mejoraría en el momento que las cosas cambiaran en el país. A fines de 1916, Hemilla Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, envió al constituyente un escrito en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres argumentando lo siguiente:

“Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes se aplican por igual a hombres y mujeres: la mujer paga contribuciones, la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón”.

Eran argumentos coherentes con el liberalismo político del constitucionalismo que, en las Adiciones al Plan de Guadalupe de 1914, se había comprometido a: “asegurar a todos los habitantes del país la efectividad y el pleno goce de sus derechos y la igualdad ante la ley”.

Sin embargo, al redactarse la Constitución de 1917 nos encontramos con que, al discutirse la petición, se decidió -sin mucha discusión- negar a las mujeres los derechos políticos argumentando:

“[...] en el estado en que se encuentra nuestra sociedad [...] las mujeres no sienten la necesidad de participar en los asuntos públicos, como lo demuestra la falta de todo movimiento colectivo en este sentido”.

Sin embargo nos podemos percatar que era a ellos –a los congresistas varones–, a quienes no les interesaba que las mujeres obtuvieran el derecho a votar ya que temían que se rompiera la “unidad familiar”, un argumento que 35 años después esgrimieron algunos diputados que también estaban en contra de la medida. Temían que con “el avance de la civilización”, las mujeres se interesaran por asuntos ajenos a sus hogares y sus familias y los abandonaran, por eso había que mantenerlas fuera del juego democrático. Los constituyentes hicieron un diagnóstico de la situación de las mexicanas y las dejaron entregadas a su propia suerte. Por un lado, les negaron el derecho al sufragio, y por otro, no hubo una propuesta consistente para sacarlas fuera del círculo restringido del hogar y educarlas políticamente. Esta postura generará un déficit histórico respecto a la educación cívica de las mujeres y se reflejará en el futuro comportamiento electoral y en su pasividad en el ámbito político.

De esta forma, la negación del sufragio femenino basada en la supuesta incapacidad de las mujeres para el ejercicio ciudadano, fue una argumentación parcial que no consideró que parte de la población masculina tampoco tenía una educación cívica suficiente como para ejercer la ciudadanía con plena conciencia. Así, el Artículo 34 de la Constitución quedó redactado de la siguiente forma:

“Son ciudadanos de la República todos los que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos:

I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y

II. Tener un modo honesto de vivir”.

El 23 de enero de 1917, el artículo se redactó en masculino; las mujeres fueron omitidas, es decir, no fueron tomadas en cuenta en la redacción. Tres días después, el día 26, en la sesión del Congreso constituyente, Félix Palavicini advertía del peligro que implicaba esta omisión:

“El dictamen dice que tienen voto todos los ciudadanos, está el nombre genérico; esta misma redacción tenía la adición que existe en la Constitución del 57 y que se conserva hoy, y yo deseo que aclare la Comisión en qué condiciones quedan las mujeres y si no estamos en peligro de que se organicen para votar y ser votadas”.

Yucatán fue el primer estado que reconoció el sufragio femenino, tanto en el ámbito municipal como estatal, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto (1922-1924). Así, en 1923, hubo tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto -hermana del gobernador-, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos. En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925. Sin embargo, durante el gobierno de Rafael Nieto la ley había sido derogada (1926). En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.
Para finales de la década –en 1929–, con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), se redactó su Declaración de Principios y en su primer punto decía: “… ayudará y estimulará paulatinamente el acceso de la mujer mexicana a las actividades de la vida cívica…”. De esta manera, las mujeres podían suponer que en un futuro podría haber un cambio en la posición gubernamental en relación a su participación en la vida cívica del país. Ese cambio no se dio sino hasta la segunda mitad de los años treinta, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando el tema volvió a tomarse en cuenta. En 1937 Cárdenas afirmó que: “En México el hombre y la mujer adolecen paralelamente de la misma deficiencia de preparación, de educación y de cultura, sólo que aquel se ha reservado para sí derechos que no se justifican”. Ante esta declaración las mujeres organizadas nombraron a Soledad Orozco (miembro del PNR) como candidata a diputada por León, Guanajuato y a Refugio García (integrante del FUPDM) por Uruapan, Michoacán. Esto causó revuelo ya que se declaró que para que ellas pudieran participar en las elecciones, era necesario reformar primero la Constitución. Las mujeres del Frente se movilizaron: organizaron mítines, manifestaciones, conferencias, llegaron a amenazar con quemar el palacio nacional y también iniciaron una huelga de hambre frente a la casa del presidente Cárdenas. Ante esta presión, en agosto de 1937, él prometió enviar al Congreso una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 constitucional.

LA APROBACIÓN


El 1º de septiembre de 1937 en su Informe al Congreso, el mandatario defendió su propuesta argumentando que las mujeres no sólo habían alcanzado ya una igualdad en los aspectos civil, económico y educativo con respecto a los varones, sino que, justamente gracias a esta situación de igualdad, las ideas revolucionarias se habían arraigado tanto en la conciencia de los ciudadanos, que no existía el peligro de que las fuerzas conservadoras del país, ejercieran una influencia peligrosa en las mujeres.

Por otro lado, defendía la supuesta ignorancia femenina para decidir sobre las luchas democráticas, criticando a los hombres que se olvidaban de su propia ignorancia cuando llegaba el momento de juzgar la de la mujer.

La iniciativa pretendió que el artículo estableciera:

“Son ciudadanos de la República todos los hombres y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos:

I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y

II. Tener un modo honesto de vivir”.

En los considerandos que envió Lázaro Cárdenas junto con la iniciativa, repitió los conceptos que expuso ante el Congreso, manejando básicamente la idea de que el voto debía otorgarse a las mujeres para que éstas ocuparan un plano de igualdad con los hombres, lugar que se habían ganado por su participación en las actividades del país.

En los considerandos que envió Lázaro Cárdenas junto con la iniciativa, repitió los conceptos que expuso ante el Congreso, manejando básicamente la idea de que el voto debía otorgarse a las mujeres para que éstas ocuparan un plano de igualdad con los hombres, lugar que se habían ganado por su participación en las actividades del país.

La iniciativa se turnó a la Cámara de Diputados y se aprobó de inmediato por unanimidad. En el dictamen que los legisladores enviaron a las Comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales apoyando la medida, afirmaban que en todo régimen democrático los individuos son iguales ante la ley, y dado que se había aceptado que la mujer era igual al hombre tanto mental como moralmente, era por lo tanto necesario reconocer esta igualdad desde el punto de vista social y político, esto es, otorgándoles los derechos de ciudadanía.

Sin embargo, a pesar de esta duda, los diputados enviaron el dictamen aprobatorio de la iniciativa presidencial a los senadores quienes también la aprobaron, y para diciembre del mismo año de 1937 se envió a las Legislaturas de los estados donde se aceptó en septiembre de 1938. El trámite estaba por terminar, faltaba solamente la declaratoria correspondiente y la publicación en el Diario Oficial.

Cárdenas empezó a recibir felicitaciones de grupos nacionales e internacionales; las mexicanas empezaron a dar por un hecho su calidad de ciudadanas, estaban encantadas y se convirtieron en propagandistas del proyecto político de Cárdenas y en sus aliadas.

Al parecer, todo estaba listo, en cualquier momento se publicaría el decreto en el Diario Oficial, pero el trámite no prosperó, se pospuso durante todo el periodo. Soledad Orozco recuerda:

“Tenían miedo que si nos daban el voto a las mujeres, íbamos a votar por Monseñor Luis María Martínez que era el obispo de la época [...] los hombres decían: vienen las mujeres y nos van a hacer a un lado, ya con la fuerza política de ellas pues nos van a pegar muy duro y ya no vamos a poder hacer de las nuestras”.

Presumiblemente, en esos momentos no le convenía al partido oficial que las mujeres votaran en las siguientes elecciones porque supusieron que ellas, tradicionalmente católicas e influidas por la Iglesia, apoyarían al candidato del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), el general Juan Andrew Almazán, opositor de Ávila Camacho. La misma Adelina Zendejas afirmaba: “(…) se temió que las fuerzas contrarrevolucionarias manejaran el voto femenino”.

Tenía razón, pues había un déficit histórico difícil de subsanar. Las fuerzas progresistas no habían hecho un trabajo intenso con las mujeres, en cambio la derecha demostró esta preocupación que se reflejó en el gran número de amas de casa que apoyaron a Almazán. En junio de 1940, la Comisión Electoral del PRUN publicaba en el periódico Excélsior un desplegado que demuestra este trabajo:

“Mujer mexicana: el gobierno te ha negado derechos políticos porque la imposición sabe que tu no venderías por ningún precio el porvenir de tus hijos [...] porque los diputados comprenden muy bien que tu intuición infalible te convierte en enemiga implacable del comunismo que prostituye tu hogar. Tu revancha consistirá en hacer valer tus derechos de mexicana, de mujer, de madre, de esposa, de amante, de hermana, por conducto de los hombres que amas y sobre los que puedes influir. No olvides que tu patriotismo consiste en salvar la dignidad de los ciudadanos de tu familia, haciendo que voten por Almazán [...]”

El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Esto fue el resultado de un largo proceso que había comenzado muchos años atrás y que aquí explico. Durante la Revolución mexicana, la incorporación de las mujeres fue importante, no sólo como acompañantes de los hombres y realizando sus tareas tradicionales (lavar, cocinar y cuidar a sus hijos, entre otras), sino que también tuvieron actividades militares

Época importante para la mujer

LAS ADELITAS

Adelita fue una legendaria mujer que participó en la Revolución Mexicana en 1910. La Adelita verdaderamente existió. Hay quien sostiene que su nombre real era Altagracia Martínez, perteneciente a la clase alta en la Ciudad de México. Simpatizante de la Revolución se une a la misma, siendo bautizada con el nombre de “Adelita” por el General Francisco “Pancho Villa” y el General Rodolfo Fierro. También es conocida como Marieta Martínez. Al parecer fue asesinada por mandato de Pascual Orozco. Sin embargo, actualmente el término “Adelita” se usa para referirse a todas aquellas mujeres soldado que participaron en dicho movimiento armado.

Las mujeres identificadas como “Adelita” en el período de la Revolución Mexicana, eran parte fundamental de ese movimiento social y tenían funciones de enfermeras, despachadoras de trenes, correos, espías, enlaces, abastecedoras de armas, telegrafistas, propagandistas de las ideas revolucionarias, combatientes y ocupando puestos de mando, también estaban las coronelas entre ellas encontramos a Carmen Alanís la cual se levantó en armas en Casas Grandes, Chihuahua y participó en la toma de Ciudad Juárez con 300 hombres a su mando, la Coronela Juana Gutiérrez de Mendoza y, la China que comandaba un batallón formado por las viuda, hijas y hermanas de los combatientes muertos, finalmente está Dolores Jiménez y Muro, Coronela Redactora del Plan Político y Social que desconoció al régimen porfirista ; redactora del diario liberal “Diario del hogar” y participante de “Las Hijas de Cuauhtémoc.

Idealizada en la mayoría de las películas mexicanas, éstas no reflejan su pobreza, sumisión y sufrimientos; es, hoy, en día, inspiración de nuestras niñas, que en las escuelas se transforman en a delitas por un día para recordar el inicio de la gesta revolucionaria de 1910.

¿Cuántas de ellas habrán muerto o quedado lisiada? Mujeres que pasaron a la historia a través de las películas mudas, o fotografías mostrando la dureza de sus rostros, producto de vivir en medio de la crueldad de la guerra, por estar con el compañero, elegido con libertad

Otro hecho dejado de lado por la historia oficial es que, en 1911, en medio del polvo, los ferrocarriles y las balas, poco más de mil mujeres, lideradas por la organización Amigas del Pueblo, que apoyaba a Madero, firmaron un documento dirigido al presidente interino Francisco León de la Barra para pedir el derecho al voto. La exigencia no se planteó de manera frívola, se sustentó con el argumento de que la Constitución de 1857-vigente en ese momento-, no prohibía explícitamente ese derecho, por lo que les era permitido ejercerlo. Esta lucha continuó hasta la administración del presidente Adolfo Ruiz Cortínez, en los 50.

El énfasis eran los derechos políticos en cuanto el derecho al voto de las mujeres. Derivado de ello en 1924 en el Estado de San Luis Potosí se aprobó el voto de las mujeres en las elecciones municipales en 1925 en el Estado de Chiapas se concedió a la mujer de los 18 años de edad en adelante los mismos derechos políticos del hombre. Entre 1923 y 1925 en Yucatán y Tabasco se concede la igualdad jurídica a la mujer para votar y ser votada en puestos de representación popular, esto permitió el inicio de las primeras diputadas locales como Fidelia Brindis, Elvia Carrillo Puerto y Hermila Galindo, en 1924 Rosa Torres se erige la primera Presidenta Municipal de Mérida.

 

Mujeres importantes

1. Sor Juana Inés de la Cruz

La obra escrita de la Décima Musa es considerada uno de los trabajos pioneros del feminismo. Desde su desprendimiento del deber del matrimonio y su interés por el conocimiento, Sor Juana rompió los esquemas de la mujer de su época, y se enfrentó a la negativa del acceso a la mujer a la educación superior.

Sor Juana se vio involucrada en una disputa teológica a causa de una crítica privada que realizó sobre un sermón del reconocido predicador jesuita: Antonio Vieira, que fue publicada por el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el título: Carta atenagórica, misma que la prologó con el seudónimo de Sor Filotea, haciendo a Sor Juana la recomendación de dejar a las “humanas letras” y se dedicase en cambio a las divinas, de las que, de acuerdo con él, sacaría más provecho, lo que provocó la reacción de la poetisa a través del escrito Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, en el que defendió su labor intelectual y reclamó los derechos de la mujer a la educación.

2. Florinda Lazos de León

En 1934, Carlos Riva Palacio, líder del Partido Nacional Revolucionario, convoca a la formación del sector femenino del partido. Las principales asociaciones de mujeres que se suman a las filas del PNR son, entre otras, el Bloque Nacional de Mujeres Revolucionarias (creado en 1929), presidido por Florinda Lazos León. Florinda participó de manera importante en la Revolución Mexicana en la lucha por la igualdad en México. Fue enfermera y diputada, participó en la organización de grupos campesinos de mujeres y formó parte en el surgimiento del Primer Congreso de Obreras y Campesinas de Chiapas (1919). Fue, además, directora de una publicación feminista en 1926.

3. Rosario Castellanos



Preocupada por los conflictos sociales realizó varios trabajos socioculturales para las poblaciones indígenas chiapanecas. Colaboró en el Instituto de Ciencias y Artes (1952), también tuvo a su cargo el teatro guiñol en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista Tzetzal-Tzotzil de San Cristóbal de las Casas (1956-1957). Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores (1954-1955), redactora en el Instituto Nacional Indigenista y dirigió el área de Información y Prensa de la Universidad Nacional Autónoma de México y secretaria del Pen Club.

Una de sus principales aportaciones al feminismo está en su tesis doctoral Sobre la cultura femenina (UNAM, 1950) en la que critica la filosofía tradicional y la forma en la que la cultura margina a la mujer y está regida por cánones masculinos:

Ellos holgadamente atraviesan para desembocar en un mundo luminoso, sereno, altísimo. Incomparablemente mejor que el que yo habito (…) El mundo que para mí está cerrado tiene un nombre, se llama cultura. Sus habitantes son todos ellos del sexo masculino”.
(…)”Mi mente femenina se siente por completo fuera de su centro cuando trato de hacerla funcionar de acuerdo con ciertas normas inventadas, practicadas por hombres y dedicadas a mentes masculinas.

 

4. Elvia Carrillo Puerto


La también llamada Monja Roja del Mayab fue una de las mujeres lideresas feministas más importantes en México quien luchó activamente para lograr el sufragio femenino. Fue hermana del caudillo Felipe Carrillo Puerto; miembro del partido Socialista del Sureste y sus acciones comprenden, también, los esfuerzos por la libertad sexual y el divorcio. Fundó la primera organización de mujeres campesinas (1912) y organizó el Primer Encuentro Feminista de Yucatán (1915). En 1923 fue electa Diputada en el Congreso de Yucatán, lo que la convertiría en la primera mujer mexicana en ostentar un cargo de este tipo

 

. VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN MÉXICO

 

Las prácticas violentas en el marco de las relaciones conyugales y las respuestas Asumidas. El “hombre cabal” debe cumplir las expectativas de masculinidad que implican el mantener la obediencia de la esposa y un número de hijos varones como descendencia que reemplazará al padre como fuente de autoridad, quien pegará “con razón” siempre y cuando la mujer no lo obedezca, sea infértil y no realice la mayor parte de las tareas domésticas, por ejemplo.

La mujer migrante comparte con la indígena la posición de vulnerabilidad extrema de la cual ya comentamos. La creciente presencia de la mujer mexicana como sujeto migratorio (sobre todo de forma indocumentada) hacia Estados

Unidos, los momentos históricos que marcan un parte aguas en su nuevo perfil y algunas formas y expresiones de la violencia que sufren, que incluye la violación a sus Derechos Humanos, son analizados en el artículo de Ofelia

Woo, “Abuso y violencia a las mujeres migrantes”, en su intento por cruzar la

Frontera Norte del país.

Otro tipo de violencia también muy común de la que suelen ser objeto es el tema del siguiente artículo, que centra más bien su atención en la mujer que migra desde la Frontera Sur: “Violencia sexual: el caso de las migrantes centroamericanas en la Frontera Sur”. En este análisis, Olivia Ruiz desglosa desde los riesgos que afrontan al dejar su hogar sin documentos y dirigirse hacia un país distinto y lejano, hasta los atracos y atropellos de los que son objeto por su condición específica de género, las características de este tipo de abuso y los contextos de las estructuras y relaciones de poder que existen en particular en su tránsito por esta frontera.

El feminicidio en Ciudad Juárez, tema sobre el que se han formulado varios planteamientos, no podía estar ausente en una recopilación de trabajos sobre las cuestiones relativas a la violencia en el país. En “Homenaje a las mujeres muertas en Ciudad Juárez”, Elena Azaola intenta reconstruir algunos elementos para explicar el asesinato indiscriminado e impune6 que ha sacudido a Ciudad Juárez desde 1993 con un número que a la fecha alcanza el aproximado de 284 mujeres asesinadas y otras 45 desaparecidas con la condición general de ser migrantes, pobres, que habitaban en lugares de alto riesgo, y que mayoritariamente trabajaban en maquiladoras manejadas por corporaciones multinacionales, entre otras características.

 

La importancia de la mujer

La importancia de la mujer resulta tan trascendente que se torna complejo y virtualmente imposible de describir con las limitaciones que impone el vocabulario. Desde una restricción puramente biológica, la mujer es la persona de sexo femenino, definido a partir de la presencia de dos cromosomas X en las células somáticas. Sin embargo, en un contexto más amplio, la concepción global de lo femenino excede las fronteras de la biología y discurre por caminos históricos, conductuales y culturales, que permiten un abordaje diferente de la mujer en la sociedad occidental de nuestros días desde Importancia

Más allá de la sorprendente diversidad que caracteriza a las naciones y los pueblos del mundo, se reconoce desde tiempos históricos una gran diferencia en el rol cultural de mujeres y varones que se hizo manifiesta hasta fines de la Edad Moderna. A partir de entonces, la participación de la mujer en distintas tareas que se encontraban reservadas para los hombres se vio acompañada de una progresiva tendencia a la igualdad de derechos y de oportunidades, que ha llegado a su expresión más trascendente desde la segunda mitad del siglo veinte.

Así, el papel de la mujer en los años actuales se reparte entre ámbitos que conciernen en forma prioritaria a la feminidad, como la maternidad y la crianza de los niños, por un lado, y aquellas condiciones que surgen de la mayor presencia en áreas profesionales, docentes, políticas y directivas. Este doble desempeño da lugar a algunas consecuencias deletéreas, como un porcentaje de casos de estrés más elevado y el surgimiento de conflictos en la esfera psicológica.

Acaso uno de los signos más destacados de los cambios en la participación de la mujer en la actualidad consiste en su presencia en el ámbito político, tras siglos de negación de la posibilidad del sufragio y de la elección de gobernantes. Este avance ha permitido un crecimiento de la cantidad de legisladoras en numerosas naciones y, asimismo, el acceso a puestos gubernamentales relevantes de muchas mujeres en todo el planeta.

Por consiguiente, reducir la importancia de la mujer a un único aspecto consiste en una verdadera minimización. Cualquier enfoque del tema resultará en todos los casos tan sólo una sutil expresión de la totalidad de esta realidad compleja, cambiante y en franco crecimiento hacia un mejor escenario futuro.



LAS MUJERES INDEPENDIENTES DE HOY


UNA MUJER INDEPENDIENTE YO LA DEFINIRIA COMO “LAS CHICAS QUE LES GUSTA HACER LAS COSAS POR SI MISMAS”, Y QUE NO DEPENDENDEN DE NADIE PARA REALIZAR ALGO

LA INDEPENDENCIA ES UNA FORMA DE LIBERACIÓN EN EL SIGLO 21, BIEN PIENSO QUE ELLAS SON ASI POR SU EDUCACIÓN O ELLAS MISMAS SE HAN CRIADO CON CIERTO DESAGRADO HACIA LA TÍPICA IMAGEN DE AMA DE CASA Y ESE ODIO ES LO QUE LES LLEVA A UNA INDEPENDENCIA TOTAL.

BIEN ESTE TEMA LO CONSIDERE IMPORTANTE YA QUE LAS MUJERES DE HOY EN DIA OPTAN POR LA INDEPENDENCIA CREO YO QUE LAS PRINCIPALES RAZONES QUE COMPARTEN SON DE LAS MISMAS CARACTERISTICAS COMO ES NO DEPENDER DE UN HOMBRE NOVIO, MARIDO, QUIEREN SER LIBRES, HACER COSAS, FORMAR UN FUTURO SIN NECESIDAD DE LA AYUDA DE SUS PADRES Y SOBRESALIR EN LA SOCIEDAD, YA NO ES COMUN PENSAR A LA ANTIGUA AHORA EXISTE LA MUJER QUE SE DESEMBUELVE EN TODO Y COMPROBADO ESTA.

MUCHAS DICEN QUE QUIEREN ESO PERO SOLO LAS QUE REALMENTE SON MUJERES INDEPENDIENTES SON LAS QUE CUMPLEN LOS REQUISITOS DE VIVIR SOLAS, ELLAS QUIEREN SU ESPACIO, SU CASA, DECORARLA A SU GUSTO, TENERLA A SU GUSTO Y POR LO TANTO INTENTARÁN CUANTO MENOS TENER UN PISO PARA ELLAS SOLAS.

TAMBIEN LAS MUJERES DEPENDIENTES QUE ASCIENDEN EN EL TRABAJO, AQUELLA QUE TRABAJA PARA NO DEPENDER DE NADIE, QUIEREN UNA BUENA ESTABILIDAD ECONÓMICA YA QUE ESTA A DÍA DE HOY ES LA ÚNICA CAPAZ DE DAR INDEPENDENCIA

Conclusión.

La conclusión seria, que las mujeres son tan capaces de inventar algo, descubrir cosas, vivir libres etc. pero no si no hay equidad, obviamente los hombres y las mujeres jamás serán iguales porque nosotros mismo con nuestros actos y actitudes lo decimos, porque se discrimina a la mujer porque le gustan los carros y el futbol o al hombre por jugar con muñecas o que le guste el rosa eso es discriminación por eso no se llega a la equidad, por todos esos estereotipos que tenemos en la sociedad, porque no podemos aceptar a las personas con sus gustos, porque, no hay gustos raro o diferentes solo preferencias, la igualdad de género solo se toma para lo político, judicial pero no para lo más simple como los gusto. Lo que queremos es que se valoren a las mujeres como un genero igual y no el más débil lo demás es de añadidura pero eso ya va por cada quien.

Bibliografía

ž  Derecho al voto- Dyckla http://ciudadania-express.com/2008/10/17/la-historia-del-voto-femenino-en-mexico/

ž  Época más importante para la mujer -Fátima

ž  Mujeres importantes –Noemí  http://culturacolectiva.com/las-ocho-feministas-mas-importantes-en-la-historia-de-mexico/

ž  Abuso contra la mujer-Hannia http://www.catedradh.unesco.unam.mx/SeminarioCETis/Documentos/Doc_basicos/5_biblioteca_virtual/7_violencia/17.pdf

ž  Importancia de la mujer en la actualidad Isaack http://www.yucatanonline.com/200807152526/Nacional/LAS-ADELITAS-DE-LA-REVOLUCION.html

ž  Mujer independiente-Daniela http://yesve.tumblr.com/